Permea lamento tras 7 años de explosión en Texmelucan

Los vecinos realizan cada año una misa para recordar a sus familiares y amigos que fallecieron por el fuego en un ducto de Pemex. Se cumplen 7 años de la trágica explosión provocada por una fuga de combustible en un ducto de Petróleos Mexicanos (Pemex), en la calle 11 de Noviembre en San Damián, San Martín Texmelucan.

La mañana de aquel 19 de diciembre del 2010 ha quedado marcada no sólo para los pobladores de Texmelucan sino para los de municipios vecinos a quienes también alarmó lo que ocurría en este municipio.Las llamaradas ocasionadas por el fuego alcanzaron más de 100 metros de altura, fueron visibles desde puntos lejanos, el cielo se ensombreció por el humo provocado por la explosión y el pánico se generó en todo el municipio y alrededores. La parte oficial daba cuenta de 30 muertos y otros tantos más heridos.

A 7 años de esa tragedia, hoy la calle luce pavimentada, con banquetas, la mayoría de las viviendas volvieron a edificarse, aunque todavía quedan algunos lotes vacíos, sólo un pequeño monumento colocado por el Ayuntamiento da fe de lo ocurrido hace 7 años, en él se leen los nombres de las 30 personas que perdieron la vida, algunas sin identificar aún. Por lo demás, podría decirse que la vida ha continuado y sólo aquellos que padecieron en carne propia la tragedia la recuerdan; sin embargo, sigue habiendo una herida muy honda en los texmeluquenses.

La calle ha vuelto a ser como antes, es uno de los accesos principales para llegar al Instituto Tecnológico Superior de San Martín, al Centro Escolar, al recién inaugurado campus de la preparatoria “Emiliano Zapata” de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y a las colonias antorchistas, y probablemente en los próximos días se habilite un predio para ser utilizado como paradero de los transportes suburbanos procedentes de Tlaxcala.
Lamento por las pérdidas
Para el comandante en retiro del Heroico Cuerpo de Bomberos de San Martín, José Luis Martínez Rosas, lo ocurrido hace 7 años ha sido la peor tragedia que ha sufrido el municipio y aunque se lograron salvar varias vidas, lamenta no haber podido hacer lo suficiente para rescatar a más personas.

Con cierta nostalgia y frustración en sus palabras, Martínez Rosas recuerda que aquella madrugada del 19 de diciembre de 2010 llegó a la estación de bomberos, ubicada en la entrada del municipio, un elemento de la Policía Municipal a bordo de una patrulla y le notificó que por el rumbo de San Damián se estaban quemando unas viviendas; para ese momento las líneas telefónicas ya habían comenzado a fallar y tuvo que ser de esa forma en la que se les notificara pues ni los radios funcionaban de manera normal.

Señala que al arribar al lugar la sorpresa fue tan grande como el tamaño de las llamas, pues no se esperaban el espectáculo infernal que tenían enfrente.

“Ese día sentimos mucha angustia, recuerda como si no hubieran pasado los años, teníamos que hacer algo y lo hicimos pero no como hubiéramos querido, desgraciadamente sucedió la tragedia y pido a Dios que no se repita, fue angustioso lo que vivimos, a pesar del tiempo me sigue doliendo, quizás con más elementos y recursos pudimos haber hecho más”, confesó.

Aunque el escuadrón de bomberos logró rescatar a algunas personas ilesas, hubo como unas 50 personas heridas 30 y otras que perdieron la vida, entre ellas bebés, niños y adultos mayores.
Una herida que no cierra
Los vecinos de la calle 11 de Noviembre, luego del incendio y tras haber recibido las indemnizaciones que el Gobierno Federal y Pemex, poco a poco fueron levantando sus viviendas y ahora casi las 80 casas afectadas han sido levantadas; sin embargo, la pérdida de los seres queridos no podrá reponerse.

Cintia Ramírez López, vecina de la calle 11 de Noviembre y quien perdiera a cinco familiares (su hija, tres nietos y su padre) señala que el recuerdo seguirá por mucho tiempo. “Es doloroso pero hay que vivir, los hijos nos dan la fuerza para salir adelante”, enfatiza.

En cuanto al temor por regresar a la misma calle donde la tragedia le arrebató a sus seres queridos, afirma no temer pues riesgo hay en todos lados.

“Yo he vivido aquí por más de 30 años, salí luego del incendio pero volvimos a fincar, no tengo miedo, riesgos hay en todas partes, el peligro está latente pero así es en todo San Martín, hay muchos ductos por todas partes”, aseguró.

Además, dijo que ahora con el problema del huachicol hay mayor riesgo, “hay que hacer conciencia en la gente sobre lo que están haciendo, no es justo que por lo que hacen gente inocente tenga que pagar”, refirió.

Por último, apuntó que la mayoría de sus vecinos han vuelto a vivir en la calle 11 de Noviembre y 19 de diciembre se organizan y hacen una misa para recordar a sus familiares y amigos que fallecieron durante la explosión.

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