Los hermanos torturados en California pasaron totalmente desapercibidos

Ni los vecinos, ni sus familiares, ni su entorno más cercano. Nadie reparó en que entre las cuatro paredes de la vivienda de los Turpin, en la localidad californiana de Perris, trece hermanos luchaban por sobrevivir a los continuos abusos y malos tratos de sus padres. La pesadilla llegó a su fin cuando una de las víctimas, de 17 años, se escapó de sus captores y llamó a la Policía. Lo había planificado durante dos años. Cuando los agentes llegaron se encontraron a los hijos del matrimonio en condiciones infrahumanas. Incluso tres de ellos permanecían encadenados.

Era solo uno de los castigos al que David Allen Turpin y Louise Ann Turpin de 57 y 49 años, sometían a sus hijos. Les daban de comer una sola vez al día y les permitían ducharse una vez al año. La Fiscalía ha comunicado que todas las víctimas padecen una severa desnutrición que les ha provocado un desgaste muscular y, en algunos casos, ha derivado en un deterioro cognitivo. Tal es la falta de alimentación, que cuando las autoridades policiales les rescataron pensaron que todos eran menores. Después descubrieron que la mayor de las víctimas, una mujer, tenía 29 años. Y pesa 37 kilos. Otra, de 12 años, tiene el peso de un niño de 7. ¿Por qué nadie se dio cuenta de “la casa de los horrores” cuando estaba a la vista de todos?

La escolarización en casa, la tapadera perfecta

Uno de los motivos por los que el vecindario no echó de menos a los 13 hermanos en las calles de Perris es que no estaban escolarizados. La familia se mudó a su nueva vivienda en 2014 después de obtener una licencia que acreditaba que el domicilio servía, además, como escuela, de manera que a ojos de la ley solo los padres se hacían cargo de la educación de sus hijos. Cada año, David y Louise Turpin presentaban la documentación requerida para renovar la licencia y no levantar sospechas.

Un editorial de Los Angeles Times cuestiona ahora cuál es la responsabilidad del estado de California en todo esto. Hace diez años, un tribunal del estado dictaminó que aquellos padres que querían educar a sus hijos desde sus casas debían contar con una credencial. Esta modificación en el sistema surgió precisamente de las denuncias de malos tratos por parte de una pareja de Lynwood que enseñaba en casa a sus ocho hijos. Las fuertes protestas del sector a favor de este tipo de educación, sin embargo, hicieron que la justicia se retractara. De esta manera se eliminó cualquier tipo de control.
El entorno de los Turpin, además, habría pasado por alto los graves abusos a los que estaban siendo sometidos los hermanos por la actividad del padre de familia en Facebook. En ella publicaba numerosas imágenes propias de una familia corriente, en las que se puede ver a los hijos posar sonrientes en lugares como Disneyland.

Encadenados a la cama, una comida al día, una ducha al año

El fiscal del condado de Riverside, Mike Hestrin, explicó en una comparecencia ante los medios que los trece hermanos mostraban “una falta de conocimiento básico de la vida”. El nivel de aislamiento era tan grave que no sabían lo que era un agente de Policía. Ni siquiera un medicamento. “Las víctimas informan que como castigo, al principio, hace años, comenzaron a ser atadas con cuerdas”, detalló Hestrin. Cuando los acusados vieron que podían escapar decidieron encadenarlos a sus camas. A menudo las víctimas no eran liberadas de sus cadenas para ir al baño, y eran obligadas a dormir de día y vivir de noche.

En cuanto a la alimentación, el fiscal detalló que el matrimonio no solo les mantenía desnutridos, sino que también les torturaban comiendo delante de ellos. En los últimos cuatro años ninguno de los hermanos había visto un médico. El “malgasto de agua”, al parecer, era una de las mayores preocupaciones de los Turpin. Además de una única ducha al año, si alguno de sus hijos se lavaba las manos por encima de las muñecas recibía un castigo.
La Fiscalía les ha acusado de “tortura” y “abuso físico y emocional severo”. En total, se enfrentan a 38 cargos: 12 por tortura, 12 por detención ilegal, 7 por abusos a un adulto dependiente, 6 por abuso de menores y 1 por acto lascivo sobre un menor, imputado a David Turpin. Si fueran declarados culpables de todos ellos, la pareja podría afrontar hasta 94 años en prisión.

En su primera comparecencia ante los tribunales este jueves, David y Louise Turpin se declararon no culpables de todos los cargos.

El matrimonio se declaró ayer no culpable de todos los cargos que se les imputa

Fuente:(1)

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